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Artritis y Condiciones Relacionadas |
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La Artritis Juvenil
Tratamiento de la Artritis Juvenil
Con el diagnóstico y tratamiento tempranos, los niños con artritis reumatoide juvenil
podrán lograr el mejor resultado posible. El tratamiento de su hijo dependerá del tipo
de artritis y de sus síntomas particulares. Todos los programas para el tratamiento de la
artritis juvenil tienen como objetivo:
Medicamentos
El objetivo inmediato de la farmacoterapia es reducir la inflamación, aliviar el dolor y
la hinchazón e incrementar al máximo la capacidad funcional. Por su parte, los objetivos
a largo plazo son prevenir el avance de la enfermedad y la destrucción de huesos,
cartílagos y tejidos blandos como los músculos, tendones y las cápsulas de las
articulaciones. Los siguientes medicamentos se utilizan en el tratamiento de niños con
artritis y afecciones relacionadas.
Medicamentos
Antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
Los medicamentos antiinflamatorios no
esteroides (ibuprofeno y naproxeno, entre otros) son fundamentales en la terapia inicial
de la artritis juvenil. Se debe tomar uno de estos fármacos en particular durante un
período de seis a ocho semanas como mínimo para comprobar si ayuda a controlar el dolor
y la inflamación. No todos los niños responden a cada medicamento. Por este motivo, el
médico debe probar distintas medicinas antiinflamatorias no esteroides para encontrar la
que tenga el efecto deseado. Se pueden hacer pruebas de laboratorio para controlar la
toxicidad de dichos fármacos en su hijo.
Los
medicamentos antiinflamatorios no esteroides se obtienen en forma de píldoras y en forma
líquida. Se toman de una a tres veces por día, según el fármaco prescrito.
Los posibles efectos
secundarios incluyen:
Dolor de estómago;
Náusea y vómito;
Anemia;
Dolor de cabeza;
Fuerte dolor abdominal a
causa de úlceras estomacales;
Fragilidad;
Cicatrices en la piel
(especialmente con naproxeno);
Disminución de la
función renal; y
Dificultad de
concentración.
Existe otro medicamento
nuevos que puede resultar menos dañino para el estómago, como el inhibidor selectivo de
COX-2 (ciclooxigenasa-2) celecoxib (Celebrex). Aunque la Administración de
Alimentos y Fármacos no ha autorizado el uso de Celebrex en la artritis
reumatoide juvenil, se puede usar en niños que no toleran los medicamentos
antiinflamatorios no esteroides estándar.
Fármacos
Antirreumáticos Modificadores de la Enfermedad (FARME)
Los fármacos antirreumáticos modificadores de enfermedad, también conocidos como
agentes inductores de remisión, no producen un efecto antiinflamatorio ni alivian el
dolor de inmediato, sino que previenen ciertos daños en las articulaciones, como la
destrucción ósea y la pérdida del espacio articular, varias semanas o meses después
del inicio de la terapia. Estas medicinas se utilizan con más frecuencia en combinación
con los medicamentos antiinflamatorios no esteroides. Los niños que estén tomando estos
medicamentos deben ser sometidos regularmente a pruebas de laboratorio para controlar la
toxicidad.
Metotrexato
El metotrexato (Rheumatrex, Trexall)
se administra semanalmente, ya sea por vía oral (líquido o píldoras) o por inyecciones.
Se trata del fármaco antirreumático modificador de enfermedad que más se prescribe para
niños y adultos con artritis. Numerosos estudios en niños con artritis reumatoide
juvenil han documentado los beneficios del metotrexato en los resultados del tratamiento
de la enfermedad a largo plazo. Se han detectado pocos efectos secundarios graves al
utilizar dosis bajas de metotrexato en el tratamiento de la artritis reumatoide juvenil.
Pero sigue siendo importante el seguimiento regular de las pruebas de laboratorio. Entre
los efectos secundarios se pueden encontrar náusea, vómito, llagas en la boca, diarrea,
bajo número de glóbulos blancos e irritación del hígado. Los niños que estén tomando
metotrexato pueden experimentar una disminución en la resistencia a infecciones. Por este
motivo, durante el tratamiento con metotrexato no deben recibir vacunas de virus vivos
atenuados, como la vacuna contra la varicela o la triple viral contra paperas, sarampión
y rubéola (MMR en inglés).
De todos los niños
tratados con metotrexato, aproximadamente entre el 50 y el 70 por ciento finalmente
mejoran. Sin embargo, la mejoría sólo es evidente después de cuatro dosis como mínimo
y, para que el efecto sea total, se pueden precisar hasta tres meses. Las dosis de
metotrexato para niños se calculan de acuerdo con el peso y la altura corporal y se
ajustan a medida que el niño crece. El tratamiento con metotrexato les facilita a los
niños con artritis asistir a clases, participar en eventos escolares y alcanzar las metas
de desarrollo apropiadas para la edad.
Si bien la FDA no ha
autorizado el empleo de metotrexato en la artritis reumatoide juvenil, este agente es muy
utilizado en el tratamiento de la enfermedad y constituye el mejor parámetro para evaluar
los otros medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad. El metotrexato se
ha utilizado en el tratamiento de la artritis reumatoide juvenil durante más de 15 años
y tiene un excelente perfil de seguridad.
Sulfasalazina
La
sulfasalazina (Azulfidine, Azulfidine EN-Tabs) es un tratamiento efectivo para la artritis
juvenil. Los efectos secundarios incluyen:
Otros Agentes
A veces, la ciclofosfamida (Cytoxan), talidomida (Thalomid) y ciclosporina (Neoral)
se utilizan en la artritis juvenil cuando no se ha logrado controlar la actividad de la
enfermedad con otros agentes.
Corticosteroides
Los corticosteroides (prednisolona,
prednisona, metilprednisolona y dexametosona, entre otros) son agentes antiinflamatorios
fuertes que se utilizan en casos graves de artritis juvenil o cuando no ha habido
respuesta con otros fármacos. Se utilizan con precaución debido a sus numerosos efectos
secundarios. Si se prescriben corticosteroides orales, se debe administrar la dosis más
baja posible durante el menor tiempo posible. A menudo el fármaco se toma por vía oral,
en forma líquida o en píldoras. Los corticosteroides también se pueden administrar
mediante inyecciones, ya sea en la propia articulación o a través de una vena (I.V.).
Los corticosteroides administrados directamente en la articulación no tienen los efectos
secundarios asociados con la administración oral o intravenosa prolongada.
Los posibles efectos
secundarios de los corticosteroides orales incluyen:
Presión sanguínea
elevada;
Osteoporosis
(disminución de la densidad de los huesos);
Síndrome de Cushing
(aumento de peso, cara de luna llena, piel delgada, debilidad muscular y fragilidad en los
huesos);
Cataratas;
Retardo en el
crecimiento:
Disminución de la
resistencia a infecciones;
Cambios repentinos en el
estado de ánimo;
Aumento del apetito; y
Mayor riesgo de
úlceras.
Todos los niños que tomen
corticosteroides deben tomar suplementos de calcio y vitamina D para ayudar a prevenir
fracturas de huesos. Tampoco deben recibir vacunas de virus vivos atenuados, como la
triple viral (MMR en inglés), y la vacuna contra la varicela. Por otra parte, los niños
que estén tomando corticosteroides deben utilizar un brazalete o collar de alerta. De
esta manera, el personal médico de emergencia sabrá que debe administrar medicación
complementaria si el niño es operado o tiene una lesión grave.
Hidroxicloroquina
La
hidroxicloroquina (Plaquenil) ayuda a controlar el dolor y la hinchazón de las
articulaciones.
Se suele utilizar en niños con tipos de artritis más leves o en combinación con
metotrexato. Es la terapia establecida en numerosas condiciones relacionadas, entre las
que se encuentran el lupus eritematoso sistémico y la dermatomiositis juvenil.
Los efectos secundarios de
la hidroxicloroquina incluyen malestar estomacal, diarrea, irritación en la piel y, en
raras ocasiones, cambios oculares que pueden alterar la visión en color. Los niños que
tomen este fármaco deberán ir con regularidad a un oftalmólogo para que les revise los
ojos. Si se detectan cambios oculares en los exámenes de rutina, se puede interrumpir el
medicamento antes de que se produzcan cambios clínicos importantes en la visión. Aunque
se desconoce la incidencia exacta de cambios en la visión, los datos recientes sugieren
que se producen en muy raras ocasiones si se administran dosis estándar de
hidroxicloroquina durante menos de cinco años.
Agentes Biológicos
Los
agentes biológicos, también denominados modificadores de respuesta biológica (MRB),
constituyen una nueva clase de fármacos utilizados para el tratamiento de varias
enfermedades, entre las que se incluye la artritis reumatoide juvenil.
Cuatro de estos
modificadores han sido autorizados para el tratamiento de la artritis reumatoide adulta:
etanercept (Enbrel), infliximab (Remicade), adalimumab (Humira) y
anakinra (Kineret). El etanercept, infliximab y adalimumab bloquean la acción de
una proteína conocida por su contribución en la inflamación llamada factor de necrosis
tumoral (FNT).
El etanercept es el único
modificador de respuesta biológica aprobado por la FDA para ser utilizado en niños y
adolescentes (de 4 a 17 años de edad) que padezcan artritis reumatoide juvenil
poliarticular. Se ha demostrado que es efectivo en niños con este tipo de artritis que no
logran una mejoría únicamente con el metotrexato. El etanercept también puede ser útil
en el tratamiento de la artritis reumatoide juvenil sistémica y la uveítis asociada con
la artritis reumatoide juvenil.
Se administra por
inyecciones una o dos veces por semana y se puede utilizar solo o en combinación con
metotrexato. El efecto secundario más común del etanercept es una leve reacción de la
piel en el lugar donde se pone la inyección. Debido a que este modificador fue
descubierto recientemente, no se dispone de información sobre los riesgos que podría
tener a largo plazo. No debe utilizarse en niños con infecciones crónicas. El médico de
su hijo debe ser notificado si el niño presenta signos de infección considerable que
requiera antibióticos mientras está tomando etanercept, a fin de poder determinar si se
debe interrumpir temporalmente el medicamento.
El infliximab tiene un
efecto similar al del etanercept y se administra mediante una infusión intravenosa (I.V.)
en una clínica u hospital. La FDA no ha autorizado su utilización en niños con artritis
reumatoide juvenil. El infliximab tiene mayor riesgo de reacción alérgica grave, por lo
cual se realizará un estricto seguimiento de su hijo durante las infusiones.
El adalimumab y anakinra
son modificadores de respuesta biológica adicionales que actualmente se están
investigando para su utilización en niños. El adalimumab es otro inhibidor del factor de
necrosis tumoral (FNT) que se administra mediante inyección subcutánea una vez cada dos
semanas. La Anakinra bloquea otra proteína inflamatoria denominada interleucina 1. Se
administra en inyecciones diarias. Ambos medicamentos requiren prescripción medica, ya
que la FDA ha autorizado su uso en el tratamiento de la artritis reumatoide adulta.
Es importante que revisen
a su hijo para ver si tiene infección tuberculosa antes de comenzar con cualquier
fármaco antiFNT, incluyendo el infliximab, etanercept o adalimumab.
Analgésicos
Los analgésicos (acetaminofeno, tramadol)
no reducen la inflamación, pero alivian el dolor. Los niños que tienen dolor constante a
pesar del acetaminofeno y del tramadol pueden ser tratarse con medicamentos opioides
contra el dolor. Entre ellos se encuentran la oxicodona, la morfina y la metadona. Los
efectos secundarios pueden incluir mareos, náuseas, estreñimiento, dolor de cabeza y
somnolencia. Sólo se deben tomar junto con otros medicamentos por recomendación de un
médico.
Un tratamiento adecuado
para el dolor no sólo es importante para el bienestar, sino es fundamental para el uso
constante de las articulaciones afectadas. Los músculos, huesos y articulaciones
mantienen la fuerza y la movilidad si se utilizan con frecuencia.
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